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BOLETÍN
N.46 - Noviembre 11
Noviembre - Otoño

Ahora sí que se nota el otoño. Ya estamos en tiempos de cambios de colores en los bosques. Los árboles cambian los colores de sus hojas, antes de caer. Es el momento de ver los bosques coloreados. Es toda una sinfonía de colores.

Las huertas ya han terminado su campaña. Ahora a preparar las tierras para las heladas, y tenerlos a punto para la primavera.

Ha llovido bastante estos días. Ha ido muy bien. Eran necesarias unas buenas lluvias. Los entendidos dicen, que si no hace viento, si no llega una tramontanada, aun saldrán setas. Algunos indican que bastantes.

Acompaña a la sección de Videos de El Berguedà, un vídeo sobre los bosques de Borredà, en otoño.

EXCURSIONISMO
RUTAS DE LA WEB DEL ALT BERGUEDÀ

DE VILADA A SANT SADURNI DE ROTGERS · 13 Kilometros · 4 horas

Otra ruta de esta serie describe el camino de Sant Sadurní de Rotgers desde Borredà. Aquí os proponemos una ruta para llegar a la iglesia de Sant Sadurní de Rotgers, desde Vilada, pasando por los típicos bosques de pino de esta zona.
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Vilada

El inicio de esta ruta es el puente de Vilada, siguiendo las marcas del GR 241 por una pista hasta el primer puerto. A partir de aquí hay que girar a la izquierda para seguir las marcas verdes y blancas de un sendero local. En un punto concreto, la ruta toma un atajo para acortar una curva de la pista, justo antes de salir otra vez a la pista, veréis tres piedras pintadas de rojo: son las marcas para delimitar los términos de las fincas. La piedra central siempre es la más grandes, es el término y marca el punto exacto del límite; las pequeñas se llaman “filloles” (ahijadas). La orientación de las piedras indica la dirección que sigue el término. Las piedras también pueden estar pintadas de otros colores (amarillo, blanco...); o, si el terreno es muy rocoso y no permite enterrar piedras, los términos se marcan con tres rayas talladas en una roca. Si camináis mucho por la comarca, veréis con frecuencia estas marcas.
Justo antes de llegar a la casa del puerto de la Mola, la ruta deja la pista para subir por la costa hasta encontrar el camino que iba a la casa de Baga. A medida que subís por la cresta, veréis las paredes de antiguos campos; intentad imaginar el trabajo que suponía construir estos bancales –un año de trabajo por hectárea- y después cultivarlos. Evidentemente, las zonas de bosque eran mucho más reducidas.

Guardiolans

Cuando el camino se allana es un buen momento para contemplar las buenas vistas de las montañas de Vilada y de Castell de l’Areny en los claros. El camino va a parar a una pista con claras muestras de una activa explotación forestal. La ruta se aparta de la casa de Baga, pero vale la pena llegar y ver una típica “masoveria” (granja), probablemente construida en el siglo XVIII y que tiene una particularidad: da la espalda al valle y mira hacia la costa de la montaña. Para una mentalidad moderna este hecho resulta extraño, ya que privaban de la vista más bonita; pero hay que pensar que en aquella época lo más importante no eran las bonitas vistas sino la orientación hacia el sol.
Cuando reanudéis el camino iréis a parar a los campos de la casa del Putxot. Hay una pequeña alberca y se ven los restos de la casa sobre una pequeña colina. Es un lugar tranquilo para descansar y disfrutar del paisaje.

Hacia el sudoeste se ve la casa de la Baga, de donde habéis venido. En seguida la ruta enlaza con la pista principal que va a Sant Sadurní de Rotgers.
La iglesia se encuentra a la izquierda del camino. Cerca de aquí – a unos 700 metros a la derecha – se encuentra la fuente de Cirera, que daba agua a la casa del mismo nombre, hoy arrasada.
La iglesia románica de Sant Sadurní de Rotgers (siglos XI y XII), desde su restauración, ha sido incluida en la red de monumentos visitables de la Diputación. Por 2 € (1,35 € los niños y los pensionistas), os darán una información muy completa sobre la historia y la construcción de la iglesia. Es muy recomendable. Consultad los horarios de abertura.
Siguiendo la cresta de detrás de la iglesia, llegaréis en un par de minutos a unos restos de muros adosados a una pared rocosa. Son los restos de una o dos casas medievales de la misma época que la iglesia. Se podrían imaginar unas casas con una o dos estancias y un tejado de una sola pendiente.


Sant Sadurní de Rotgers

Desde aquí hay que volver por el mismo GR por el que habéis subido hasta llegar a un torrente donde el GR continúa hacia la izquierda por un sendero; vosotros tendréis que continuar por la pista de la derecha siguiendo las marcas verdes y blancas. Después de un kilómetro, la ruta se va a la derecha por otra pista hacia la casa de Capdevila para volver a marchar a la derecha por otra pista, antes de llegar a la casa, que después se convierte en camino y pasa por una zona de antiguos cultivos y los restos de una barraca. Sale a una cresta y comienza a bajar hacia la izquierda. Hacia la izquierda veréis otro camino con una cruz verde y blanca pintada en un árbol. Este camino, un poco emboscado, esconde una sorpresa: si lo seguís cruzaréis el lecho de un torrente, casi sin perder altura, y al otro lado veréis unas estructuras extrañas: son antiguos hornos de cal utilizados para cocer piedra y hacer cal. Hay que ir con cuidado, ya que se encuentran en ruinas y el terreno esconde algún agujero.

Sta. Magdalena de Guardiolans

Volviendo a la ruta, el camino baja hasta salir a una pista. Tenéis que girar hacia la derecha para encontrar nuevamente el GR y seguirlo hasta encontrar el primer puerto que habíamos dejado para ir al puerto de la Mola. La parte más interesante de este tramo es la iglesia de Santa Maria de Guardiolans, de evidente antigüedad. El camino pasa entre la iglesia y la casa del Solà, antigua casa de payés convertida en residencia casa de payés. La iglesia está citada desde el siglo X y tiene una estampa románica pero fue reformada de forma importante durante los siglos XVII y XVIII.
BORREDÀ
Texto extraído del libro BORREDÀ, editado por Ámbito de Investigaciones del Berguedà. Se publican algunas fotografías incorporadas a este texto, son a color y no forman parte del libro.
La obrería de Borredà

Desde el siglo XIV están documentadas en Cataluña las Obras parroquiales, instituciones gestionadas por laicos que administraban los bienes destinados a la conservación del edificio y al culto de una parroquia o iglesia. De la de Borredà no conocemos los orígenes pero la documentación parroquial del siglo XVI ya menciona esta institución plenamente organizada en la iglesia de Santa María y en la de Rotgers que en este siglo estaban unidas.
No sabemos cuál era el procedimiento de elección de los dos obreros de Borredà, pues sólo tenemos como fuente de información las visitas pastorales realizadas por Ripoll, pero deducimos que los dos obreros salientes nombraban dos cabezas de familia del término parroquial, con el visto -y bueno de Ripoll: «ítem asignando y ponemos por obreros después que habrán acabado los que hoy son en Massana y Gabriel Casamitjana, a los que nos ha parecido suficientes para tal cargos (1570)» (40). El cargo sería, inicialmente, anual, pero a lo largo del siglo XVII, y más concretamente en el XVIII, las elecciones se hacen cada vez más espaciadas, también podemos constatar que fue siempre un cargo controlado por los campesinos, aunque a mediados del s. XVII se habla de un obrero mayor (campesino acomodado) y un obrero menor (casero).

ELos obreros salientes debían rendir cuentas de la administración a los nombrados de nuevo ante la presencia del rector. Los únicos que tenían llave de la caja eran los obreros y el rector. En 1614 el visitador de Ripoll exigió a los obreros de Borredà que el rector tuviera una llave, pues «en todo lo de la Iglesia es el primero y como tal debe ser respetado y tenido». En 1623 la obrería de Borredà obtenía del diezmo, 100 cuarteras de trigo, 25 cuarteras de otros grandes, «un poco de lana y algunos “carnelatges”, censos de algunos grandes que hacen los caseríos de la Parroquia como aparece en el comadrón que tenían los obreros» y también colectas, dejas testamentarias, censales, fundaciones, beneficiados, etc. La obrería de Borredà disponía de medidas propias que todavía se utilizaban a finales del s.XVIII; el año 1772 se menciona la medida del trigo forment «una medida que se encuentra en la Rectoría con un aro de hierro y la lana también de hierro» (41).
El aumento de la devoción a la Virgen de la Popa hizo decidir, en 1688, el abad de Ripoll a crear la figura de un santón para recoger limosnas en favor de la Virgen, para proveer la de buenos trajes, este santón era elegido anualmente por el rector y los obreros y tenía el título de Paborde de la Virgen de la Popa.
Se recaudaba para la iluminación de la iglesia y, especialmente, para la del Santísimo Sacramento; el año 1689 el abad concedió que estas recaudaciones afectaran todos, es decir, los campesinos y los menestrales, pues todos disfrutaban de la iglesia iluminada y que «en caso de que los dichos manestrales quieran concurrir a pagar el derecho de sacristía puedan en tal caso nombrar obrero el cual junto con los de los campesinos procure en colectar y cobrar lo que se impondrán y porque a este efecto pueda cada cual dar su sentir», y manda al alcalde de Borredà que convoque consejo para informar a todos de esta decisión.
Puerta de la Iglesia de Borredà
Mare de Déu de la Popa


Interior de la Iglesia de Borredà

La concesión de esta obrería los menestrales de Borredà provocaba conflictos y problemas, pues en torno a los cargos de obreros se reunían intereses económicos y sociales. Ésta hipótesis parece confirmarse por el hecho de que en el año 1797 Ripoll reforma el sistema de elección de obreros parroquiales y ratificaba estos cargos a los campesinos: «Mando, y ordeno por la mayor formalidad y seguridad del acceso en la elección de obreros, que todos de aquí delante se elijan por votos secretos en la forma que va a establecerse: En el día ocho de septiembre de todos los años se juntarán todos los que tengan voto en la elección de dichos Obreros en la Sacristía de la Igla. Parroquial en la que asistiera el Rte. Sor: Rector, y si dicho Sr. por algún motivo no se encuentra en la Parroquia, o altrosí estuviera legítimamente impedido por algún cargo de su ministerio Parroquial deberá hacerse la elección en el primer día festivo en que dicho Sr. se encontrara presente y libre. Los vocales darán secretamente el voto uno después de otro a dicho Sr. Rector; quien escribirá los votos, y dará igualmente el suyo asentándolo en la Lista en que se escribirán los demás; proveyéndose, que deberá votarse primero el Obrero propietario, y después el Masover; luego seguidamente el Sr., Rector teniendo á su lado los dos Obreros antiguos leerá el escrutinio, y quedarán elegidos los que logren tener mayor número de votos. Hechas estas diligencias se publicará el escrutinio, y se proclamarán los Obreros nuevamente elegidos para el año siguiente» (42).

La participación de la comunidad en la organización parroquial produjo enfrentamientos con el rector, ya menudo surgían tensiones sociales entre los diferentes estamentos; tenemos buenos ejemplos de conflictividad en el ámbito parroquial.
En 1633 se confirmaba el privilegio de banco que tenía Francisco Casadejús, después de haberlo reclamado repetidamente, y que fue motivo de enfrentamientos, concretamente se le confirma el derecho sobre el primer banco del lado del presbiterio, que últimamente habían ocupado, sin derecho, los menestrales Roca (43).
Uno de los problemas que enfrentó a los diferentes rectores con la gente, y que continúan a lo largo de estos siglos, fue el de la iluminación de la iglesia; el año 1587 el visitador ya amenazaba con la excomunión y con multas la gente de Borredà porque no participan en nada a la luminaria de aceite. En 1689 se volvía a recordar esta obligación.
El mismo tema enfrentó violentamente el rector con los obreros y campesinos en 1794. Los obreros de ese año, Climent Puig y Campalans y Ramon Sobirà, masovero de la casa de Cirera, reconocían que a ellos les correspondía comprar el aceite y la cera para la iluminación con los ingresos que recaudaban voluntariamente entre los campesinos de la parroquia, -no contribuían los menestrales-, pero que en este año no había dinero para pagar toda la cera necesaria debido a la Guerra con Francia. Informado el rector respondió tajante: «Vosotros tomareis cuidado que yo no experimente la falta de aceite para la lámpara del Sacramento que en tal caso yo sabré manejarme»
Fachada de la Iglesia de Borredà
Los obreros primero, y el representante de Ripoll después, convocaron a los campesinos, los cuales se negaron a pagar las cantidades estipuladas, alegando siempre que «para que en ocasión que tenemos las guerras tan cerca puede que no se puede deshacer de un dinero si dentro corto tiempo haría falta para la familia» La cera se terminó a finales de julio del año 1795, por lo que el rector no celebró misa en el altar mayor, pero sí en el altar de San Juan, ya que la cofradía aún tenía. La negativa de los campesinos a pagar el aceite y la cera a los nuevos obreros elegidos, el día de San Isidro del año 1795, motivó la visita del abad de Ripoll, pero tampoco se solucionó el problema, ya que solo lo hicieron Casadejús y Canamars
«con trampa de los obreros intrusos que los hicieron pagar ... se valieron de muchas amenazas que deberían prestamos y otras cosas todos pensamos que eran tramoias poco bien intencionados obreros intrusos que eran Josep Canudas y Clotet negociando de Borredà y Sagimon Bardolet pelaire junto con el Alcalde de Marc Cirera de 80 y tantos años, que pensamos ya no sabe que dice, en cuanto a las obligaciones de Batlle»
Los enfrentamientos entre campesinos y el rector se repitieron durante todo el año 1795 hasta el punto que se presentaron pleitos individuales contra el rector, (pleitos que Ripoll no atendió nunca), y se hicieron repetidas elecciones de obreros. Finalmente el año 1797 se llegó a un acuerdo, y el rector Jaume Palmerola fue obligado a presentar cuentas de todas las administraciones, a reconocer que había utilizado fondos parroquiales en fin propio, (probablemente en la compra de la nueva rectoría, de la que hablaremos más adelante), a comprometerse a decidir sobre el futuro de la iglesia con los obreros, devolver las llaves de los bacines y la imagen de San Isidro, a celebrar misa en el altar mayor cada día a punta de sol y tener un libro de contabilidad. Por su parte los campesinos elegirán nuevos obreros según el sistema acostumbrado (44).
Campanario de la Iglesia de Borredà
PROPUESTA CULTURAL
Rutas culturales por el Berguedà
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Los Vídeos del Berguedà
Les presento un video hogareño, pero con todas las sinfonías de colores de los bosques de Borredà. En el otoño los árboles se visten de gala, antes de entrar en el invierno. Es bueno gozar de la naturaleza, i lo es en el otoño.

 

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AGENDA DE ACTOS DEL BERGUEDÀ

3 de novIembre en La Pobla de Lillet: La Fira
5-6 de novIembre en Puig-Reig: Feria de Sant Martí
10-13 de noviembre en Puig-Reig: Fiestes de Sant Martí
11-12 de noviembre: l’Olla de Núria
19 de noviembre en Berga: Ruta circular Cogolló d’Estela




CONSEJOS PARA EL BUSCADOR DE SETAS

  • Debemos ser conscientes que el bosque es un ecosistema complejo y que nuestra actuación al recoger setas puede estropearlo si no tenemos precauciones como la de no remover el suelo con ninguna herramienta.
  • Debemos cortar las setas por el pie con un cuchillo de hoja estrecha para no destruir el micelio, que es la parte subterránea de la seta.
  • Deben recogerse las setas que nos sean bien conocidas evitando dañar a los demás. Todas las setas tienen su función en la naturaleza, incluso los venenosas o tóxicas.
  • Recoger sólo ejemplares sanos y enteros. Los ejemplares viejos o carcomidos, que a buen seguro tiraremos al llegar a casa, pueden esporular en el bosque y contribuir al nacimiento de nuevas setas, o al menos servirán como alimento a otros seres vivos.
  • Por último, recuerde que el mejor buscador de setas no es lo que llega a casa con más cestas llenas, sino aquel que después de salir del bosque, no deja ningún resto o huella visible de su estancia.
  • Hay que llevar calzado adecuado, ropa vieja, una cesta y un cuchillo.
  • Los miércoles o jueves podremos acompañaros al bosque, por la mañana o por la tarde según el tiempo.
 
REPORTAJE GRÁFICO DEL 2010

HOJA LA POPA
Por solicitud de algunos lectores, en cada boletín se incluirá una dirección electrónica para bajar e imprimir un archiivo con un ejemplar de la hoja. La Popa fue editada por Mn. Felip Pujols, párroco de Borredà, desde el año 1979 al 1982, en ella está una parte de la historia del pueblo.

La dirección del archivo para bajarla es:

http://www.butlleti.net/popa20/popa20.htm

Se puede imprimir con una impresora directamente.


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